A veces el cerebro del adulto puede presentar gran plasticidad por una notable regeneración del cableado axonal
( Creces, 2006 )

Es una creencia generalizada que el cerebro del adulto es fijo e inmutable, cualquier daño que en él ocurra, es prácticamente irreversible. Sin embargo observaciones recientes parecen señalar lo contrario.

En Junio del 2003, Terry Wallisn de 39 años y residente de Arkansas (Estados Unidos) sufrió un accidente de automóvil que lo dejó en un estado de conciencia mínima por 19 años. Repentinamente despertó y comenzó a hablar.

Esta asombrosa recuperación, después de haber sufrido un grave daño del cerebro, atrajo la atención de Nicholas Schiff, neurólogo del Weill Medical College de la Universidad de Cornell. Schiff examinó por primera vez a Wallisn después de 8 meses que este había comenzado a hablar. Para el estudio cerebral utilizó una técnica llamada "tensión de difusión de imágenes", con la cual se puede obtener información de la materia blanca cerebral, que es el área por la que pasa el cableado suministrado por los axones neuronales. Mediante esta tecnología, Schiff pudo examinar la parte posterior del cerebro, que se estima relacionada con la conciencia, apreciando que allí existían cables de axones inusualmente gruesos que conectaban el lado derecho cerebral con el izquierdo. Otro escáner mostró también conexiones muy activas de la región cortical. Schiff y sus colaboradores ha publicado estos hallazgos en el "Journal of Clinical Investigation” de Junio del 2006.

En un segundo examen, 18 meses más tarde, observó en el cerebelo, que en la estructura cerebral que se relaciona con los movimientos y la coordinación, se habían establecido nuevas conexiones y que en ella se podía apreciar una gran actividad neural. Según Schiff, las funciones de coordinación y movimiento, mejoraron substantivamente durante el mismo periodo. Los hallazgos sugieren que mientras Wallisn estuvo inconsciente, la región del cerebro que sobrevivió al accidente fue capaz de estructurar nuevas funciones para compensar a las zonas que se habían dañado, en un proceso que continuó incluso después de haber recuperado la conciencia.

Los médicos no saben si continuará la mejoría, pero Steven Laurey neurólogo de la Universidad de Liège en Bélgica, afirma que este caso se suma a otros recientes que también confirman que el cerebro es capaz de reorganizarse después de traumatismos, lo que hasta ahora era desconocido.

(Science, Julio 14, p.153, 2006).


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